Ruta Río Lezuza

Iniciaremos nuestro recorrido en la plaza de las Bochas en dirección al río Lezuza. A la altura del río nos encontramos con el Puente del Molinico.

 

 

Por aquí paseaba errática la legendaria María Encantá, raptando -según las precavidas

abuelas lezuceñas contaban a sus nietos- a los “cirios”, como se conocen en el pueblo a los niños que aún no han llegado a la adolescencia, y que imprudentemente se acercaban solos al río y se los llevaba a su cueva bajo la Ermita, donde albergaba grandes tesoros pero de la que jamás se salía.

 

Giraremos a la derecha al pasar el puente, por el Camino de La Viñica, contemplando la vega.

 

Caminaremos algo más de 500 m para girar a la derecha y cruzar de nuevo el río. Llegaremos

después a la carretera de El Bonillo que tomaremos a la derecha durante unos metros. Al pasar la báscula giraremos de nuevo a la derecha en dirección a Los Ojuelos.

 

 

Los Ojuelos son uno de los nacimientos de agua que se vierten al río Lezuza en las inmediaciones del pueblo. Este es el nacimiento que sirve de abastecimiento a la población. Aquí encontraremos un lugar de descanso adecuado para la merienda a la sombra de los sauces y acompañados del murmullo del agua.

 

 

Siguiendo el curso del agua, continuaremos el paseo por una senda que nos llevará a un estrecho camino con una barandilla sobre la que nos podremos apoyar para contemplar los hortales. Poco más adelante llegaremos a otro de los nacimientos denominado Fuente

del Charco. Tres caños vierten sus aguas al río a la sombra de los chopos y de los álamos blancos.

 

 

Finaliza aquí este paseo del río Lezuza.

 

Ruta Portachuelo

El Portachuelo es una cuerda de suaves elevaciones que rodea el pueblo de Lezuza. El vértice geodésico que marca su cota máxima tiene una altitud de 1043 m. y desde toda la cuerda las vistas son excelentes. Siendo un recorrido relativamente corto, el paisaje cambia continuamente pasando de los cultivos de cereal, almendro y olivar a masas boscosas de encinas, coscojas, enebros y sabinas.

 

Esta alternancia botánica permite la vida de una variada fauna salvaje: águila culebrera, búho real, mochuelo, milano negro y real, ratoneros, alcaravanes, zorros, jabalíes, pequeños mamíferos como lirones, turones, musarañas… y por supuesto especies cinegéticas en abundancia como perdices, conejos y palomas torcaces.

 

Podremos ver en este recorrido construcciones de uso agrícola de gran antigüedad realizadas en piedra seca: chozos para “guardar las viñas” que un día proliferaron en esta zona del pueblo, “tinás” y apriscos de ganado, “parás” que se construían para evitar que las corrientes de agua pluvial arrastrasen el suelo fértil, etc.

 

El recorrido que proponemos da comienzo en el sur del casco urbano, en la carretera de El Bonillo. A los pocos metros de la antigua nave del “SENPA” tomaremos el camino de la derecha (X 555538,18 Y 4311038,38) que nos hará pasar entre varias naves agrícolas. Poco más adelante encontraremos una bifurcación que tomaremos a la izquierda (X 555190,76 Y 4310960,59). El camino por el que a partir de aquí discurriremos, es el denominado Senda del Sanguino.

  

  

Por esta senda iremos ascendiendo flanqueados por campos de almendros y cereal. Al final del invierno esta ruta es espectacular debido a que en esa época la floración del almendro está en su punto culminante.

 

Dejaremos a la derecha una zona de colmenas señalizada, que por nuestra propia seguridad nos abstendremos de molestar. Cuando caen las tardes de verano es fácil ver grupos enormes de “abejarugos” –merops apiaster- , gritones y coloridos, que se alimentan de la población de abejas de estos montes.

 

Seguiremos ascendiendo hasta llegar a la altura del parque eólico que corona todo el cerro del Portachuelo (X 554166,39 Y 4310297,16), cogiendo un camino que nos llevará, superada esta última rampa, hasta otro que discurre a lo largo de toda la cuerda del Portachuelo, a los pies de los aerogeneradores.

  

En cuanto llegamos a este camino las vistas son realmente impresionantes: el pico Almenara, los vallejos cubiertos de monte que se suceden hasta los altiplanos de El Bonillo y El Ballestero y al otro lado, las cañadas que descienden de nuevo hasta el pueblo.

 

  

Algo más adelante encontraremos muros de piedra de las “tinás” de ganado de grandes dimensiones que estuvieron en funcionamiento hasta hace pocas décadas. En su perímetro, podemos ver los estrechamientos que servían de chiquero o contadero para las cabezas de ganado.

En el siguiente cruce (X 553480,77 Y 4311183,88) giraremos a la izquierda cogiendo

el camino que nos llevará a la Casa de la Iglesia, descendiendo rápidamente y dejando el monte a la derecha del camino y cultivos de cereal o barbechos a la izquierda.

 

A poco más de un kilómetro llegaremos a la era empedrada de la Casa de la Iglesia, donde

haremos la primera parada (X 552643,76 Y 4310742), pasando un arroyo y dejando una zona de marjal a la izquierda del camino.

En dicha era se realizaban antiguamente las labores de aventado y trilla del cereal.

 

Continuaremos el recorrido a la derecha (X 552621,35 Y 4310723,65), remontando

el arroyo – Cañada de Menga -que riega el hortal de la aldea. El camino se bifurca al fondo

de esta cañada y nosotros giraremos a la derecha para llegar inmediatamente a otra zona de marjal llena de juncos que nos anuncia la presencia de agua.

Aquí podremos ver a nuestra derecha la surgencia que sirve de nacimiento al arroyo que baja a la Casa de la Iglesia y que se denomina El Pozarrón, la segunda parada (X 552621,35 Y 4310723,65).

 

Seguiremos el camino que va ascendiendo de nuevo las pendientes del Portachuelo y habremos llegado una vez más   la pista que recorre la cresta al pie de los aerogeneradores. Si

en el alto siguiésemos recto (X 553097,43 Y 4311766,93), bajaríamos de nuevo directamente

al pueblo, dándonos la opción de acortar la ruta. No obstante este itinerario continúa a la izquierda (X 553084,9 Y 4311773,95) a la sombra de los molinos.

 

Abandonaremos esta pista al llegar a un camino que arranca a la derecha (X 552888,69 Y 4312535,55), justo bajo uno de estos aerogeneradores, y que va bordeando el monte para hacernos llegar, algo más allá, a otro cruce que tomaremos a la derecha (X 553530,43 Y

4313764,39).

 

Por aquí el camino se adentra en zonas de monte más denso y baja hasta una aldea que tiene el nombre oficial de Casa de Matahermosa, pero que es más conocida como Cuarto Teta,

tercera parada (X 553841 Y 4312635). A la altura de esta aldea llegaremos al nacimiento de la Cañada de Munera. Un pozo tallado en piedra, unos abrevaderos y una pequeña nava para dar de beber al ganado quedarán a ambos lados del camino.

 

Dejamos atrás este caserío, con el monte a derecha y a izquierda y seguiremos andando sin cambiar de camino en los cruces que nos irán saliendo.

 

Tras las cuestas más empinadas, llegaremos al cruce con el Camino de la Casa de la Iglesia. Giraremos a la izquierda por el camino principal (X 554336,41 Y 4511753,96) y un kilometro y medio más adelante entraremos en el pueblo por la Calle de El Bonillo.

 

 

Ruta acortada por la Cañada de Los Mozos

 

Bajaremos del Portachuelo por una pista que deja el monte a mano izquierda, pasando cerca

de otra zona de colmenas. Llegaremos a un cruce que tomaremos a la izquierda por el camino de Lezuza a la Casa de la Iglesia.

 

Habremos llegado a la Cañada de Los Mozos. Esta cañada y los montes que quedarán a nuestra derecha –Piedra de Juan Briz- fueron el refugio que los jóvenes –los mozos- del S. XIX, encontraban para evitar ser reclutados para la Guerra de Cuba y otros conflictos

bélicos.

 

Esta zona, que en su día fue dehesa boyal, está compuesta por parcelas no demasiado grandes separadas entre sí por “parás” de piedra, muretes, lindes de chaparros y coscojas o “mangas” de monte que se adentran entre dos labores.

 

 

 

Una vez pasado un cruce en el que aún se ven tres chopos solitarios, donde en su día hubo una noria de agua, podremos ver por encima de nosotros y a nuestra izquierda un chozo en el que antiguamente se guarecían los agricultores y los pastores de las inclemencias del tiempo.

 

En otoño se hace más visible en esta parte de la ruta, los cultivos antiguos de zumaque que hoy forman pequeños bosquecillos naturalizados que cuando llega el frío adquieren

un color rojo espectacular. Si seguimos hacia el pueblo, pasaremos otro cruce en el que confluyen varios caminos diferentes. Nosotros seguiremos en línea recta por el camino de la izquierda.

 

 

Enseguida podremos ver un cuco, también de piedra y de mayores dimensiones que el chozo, que deja a su izquierda seis pinos piñoneros de buen porte plantados entre los almendros.

 

Poco más adelante entraremos en Lezuza por la Calle de El Bonillo y la Plaza de Miguel Ángel Blanco, hasta bajar a la Plaza del pueblo, finalizando así nuestro recorrido.

Ruta casa del Roble

La mayor parte de esta ruta discurre a la sombra de los pinares, con aromas resineros genuinamente serranos y con el crujir de las arjumas en nuestros pies. Las umbrías que se forman en las curvas de estas frondas harán fresco el recorrido en casi cualquier momento del año.

 

Comienza también este recorrido en el Puente del Molinico, compartiendo con la ruta de Cantacucos los primeros kilómetros, hasta llegar al cruce que encontramos unos 250 metros después del paso por La Torreta o antena de radio.

 

 

Pasada la Torreta giraremos a la izquierda (X557202,27 Y 4308416,58) por la pista forestal, abandonando el solapamiento entre las dos rutas e introduciéndonos de lleno en el pinar de la dehesa boyal haremos la primera parada (X 557145,39 Y 4306977,76). La dehesa boyal comprende 427 hectáreas de propiedad municipal que fueron repobladas de pinar en los años 60 por parte del ICONA con trabajadores de nuestro municipio.

 

A poco más de medio kilómetro, iniciaremos el descenso no demasiado largo con curvas en zig-zag por el Vallejo de Juan Sáez. Pasada esta zona de curvas y una vez dejemos atrás el pinar, llegaremos hasta un cruce que nos permitiría enlazar con la Ruta de Casa Corazón.

 

 

Sin embargo nosotros tomaremos el Camino de Lezuza a Fuente Pinilla (X 558554,41 Y 4307641,85) durante unos 500 metros y después, giraremos a la izquierda (X 558449,65 Y 4306764,44) por el Camino de La Casa del Roble a Tiriez. Dejaremos a la izquierda Casa del Roble, que será la segunda parada (X5589556,67 Y 4306298,76). Se trata esta de una bonita aldea localizada en lo alto de una loma. Junto a ella hay una intersección de caminos que nos permiten tener acceso a las pinadas que asoman en lo alto de cada cresta, ya que las partes más próximas a los vallejos son utilizadas aquí para el cultivo del cereal.

 

Seguiremos nuestro camino bajando hacia Tiriez en dirección SE y observaremos como el cultivo cerealista va dejando paso a plantaciones

de almendro. Realizar este recorrido a finales del invierno podrá ofrecernos, con un poco de suerte, la imagen de las nieves en la parte alta de nuestra ruta y de los almendros cubiertos de flores blancas y rosadas.

 

Tras cruzar la carretera CM-313 llegaremos a Tiriez, justo delante del Museo Etnográfico, tercera parada (X 561544,08 Y 4305838), cuya visita es obligada para todos aquellos que tengan interés en la cultura tradicional. También podemos visitar el lavadero cubierto donde las mujeres han lavado la ropa durante siglos. Aquí, en Tiriez, finaliza la Ruta de la Casa del Roble.

 

Conexión con la Ruta de Casa Corazón

Antes de llegar a la Casa del Roble y una vez hayamos salido del pinar, podemos girar a la izquierda por una pista (X 558554,41 Y 4307641,85) (Camino de Lezuza a Fuente Pinilla) que nos llevará hacia Casa Corazón adentrándonos de nuevo en la zona de pinar más cerrado.

 

 

 

Ruta Calzada Romana

En esta ruta nuestros pasos nos conducirán sobre piedras milenarias, ya que en ella recorreremos los restos del Camino de Aníbal o Vía Heráclea, calzada romana que conectaba Saguntum (Sagunto) con Gades (Cádiz).

 

Según las crónicas, por aquí pasó el ejército cartaginés al mando del general Aníbal en el año 219 a.C con 50.000 infantes, 9.000 jinetes y 30 elefantes y con la intención de llegar a Roma y destruirla.

 

Iniciamos nuestra ruta en Tiriez, (X 563617,63 Y4305556) al final de la calle Cañada, por la cuesta de “la bolea”, donde años atrás los vecinos mostraban su destreza y su fuerza lanzando una bola de hierro para ver quién alcanzaba mayor distancia.

 

Subida la cuesta, atravesaremos la CM-313 y continuaremos por el camino que deja a la izquierda las naves del polígono ganadero (X 563564,62 Y4305245,63), conocido popularmente como camino “de los carros” que se encuentra flanqueado a la derecha por muchos terrenos –“piazos”- dedicados al cultivo

del almendro. Poco después de una rambla, el camino se bifurca y giraremos a la derecha (X 562943,69 Y 4304669,42).

 

Seguiremos en línea recta hasta llegar a Pradorredondo siendo esta la primera parada (X 562269,58 Y 4304731,9).

 

 

Pradorredondo ha sido escenario de avatares históricos más o menos legendarios: durante el final de la III Guerra Carlista, una facción de guerrilleros carlistas acaudillados por Lucio Dueñas, “el Cura de Alcabón”, se enfrentó a las tropas del Teniente Coronel Portillo. Según cuenta la leyenda la “Tía Bola”, vecina de Pradorredondo, escondió en su horno a un grupo de estos guerrilleros, delatándolos posteriormente con ánimo de quedarse con el oro que portaban. Al final del enfrentamiento habían muerto 67 carlistas que fueron enterrados en una fosa común. El “Cura de Alcabón” consiguió huir. Según la leyenda, “la Bola” tuvo un trágico final…

 

Una vez en el casco urbano de Pradorredondo, llegaremos a la carretera vecinal que conduce hacia Tiriez. Andaremos unos 200 metros sobre ella hasta girar a la izquierda. Algo más adelante por

un camino giraremos a la derecha y comenzaremos a ascender una cuesta, siempre rodeados de almendros, segunda parada (X 562413,29 Y 4305360,41).

 

Continuaremos hasta cruzarnos (X 561920,24 Y 4305773,87) con el camino de Tiriez a Casa del Roble y sin abandonarlo seguiremos, dejando a mano izquierda masas de pinos de la dehesa boyal hasta toparnos de nuevo con la carretera CM-313. Tendremos entonces justo frente a nosotros la aldea de Casa Berruga (X 562932,44 Y 43068,53). Llegaremos a ella cruzando el asfalto de la carretera AB-6110 (carretera que une Lezuza con Tiriez). En este punto podemos observar el trazado de la vía romana, tercera parada (X 563060,54 Y 43306821,83), que parece atravesar la aldea. A lo largo de los siglos las losas de piedra que conformarían el pavimento han desaparecido, probablemente integradas en otras construcciones, dejando al descubierto el hundimiento del camino que servía de cimentación de la vía y los márgenes laterales que la delimitaban.

 

Tomaremos ahora la carretera en dirección a Tiriez y justo antes de entrar en el casco urbano, cogeremos el camino a la izquierda (X 562414,25 Y 4305700,46) denominado “Camino de los Arrieros”. En este tramo que dejará el pueblo a nuestra derecha, recorreremos la vega de Tiriez: la parte derecha está conformada por pequeños huertos familiares –“los hortales”- regados con el agua de la fuente del pueblo y la parte izquierda con bancales de mayor tamaño regados con el agua del río.

 

Siguiendo el Camino de los Arrieros finalizaremos nuestra ruta en Las Ventas, justo en el cruce con la carretera de La Yunquera.

 

 

 

Ruta de Casa Corazón

Empieza nuestro recorrido en el Puente del Molinico, discurriendo el primer tramo sobre el mismo itinerario que la Ruta de Casa del Roble, con la misma descripción que ésta.

 

Transitaremos por el camino de la Torreta desviándonos a la izquierda pasado el repetidor (X 557702,27 Y 4308416,58), adentrándonos en el pinar de la dehesa boyal, primera parada de la ruta (X 557553,47 Y 430828,05).

 

Todo este recorrido es muy agradable porque tanto la orografía como la densidad arbórea del pinar nos permitirán ir casi siempre a la sombra en verano, y en otoño e invierno, la humedad ambiental, las lluvias, nieblas y nieves harán de nuestro paseo un deleite para los sentidos.

 

El aspecto de esta parte de la ruta, es casi alpino en tiempo de nieves, por lo que no será aconsejable en esta época, el uso de la bicicleta.

 

A continuación, giraremos a la izquierda (X 558549,81 Y 4307653,25) salvando varias curvas en el camino e iniciaremos un prolongado descenso hasta la aldea llamada Casa Corazón.

 

 

Esta aldea es la segunda parada (X 559016,02 Y 4308734,16), siendo conocida en la comarca por los sucesos acaecidos tras la Guerra Civil de 1936 cuando un grupo de guerrilleros “maquis” alrededor del año 1947, fueron acorralados en este lugar por la Guardia Civil.

En el enfrentamiento murieron dos maquis, otro consiguió huir, y el cuarto, el jefe del grupo, llamado “Pocarropa”, fue hecho preso.

 

La ruta continúa bajando por el Vallejo del Hombre y al llegar a la carretera CM-313 –sin cruzarla- , giraremos a la izquierda (X 559199,7 Y 4309594,7), y por el camino que marcha paralelo a la misma andaremos unos 200 metros, antes de atravesarla.

 

Una vez al otro lado tendremos que girar la derecha y desandar unos metros para alcanzar el camino que, atravesando la vega, nos acercará al vado del río Lezuza, por el que podremos cruzarlo y donde realizaremos la tercera parada (X 559885,51 Y 4309289,56).

Para evitar mojarnos, atravesaremos el cauce por la compuerta que distribuye el agua a las acequias de riego.

 

Seguiremos unos metros dando la espalda al río hasta que topemos, al otro lado de la vega con un camino perpendicular a nuestro sentido. Deberemos girar aquí a la izquierda (X 559331,5 Y4309686,69) para poder ir río arriba, justo a los pies de una aldea llamada Casa de Céspedes o de Las Costas.

 

 

Por este camino iremos paralelos a la vega del río, disfrutando del frescor de los cultivos de regadío. Más adelante conectaremos con el final de la Ruta de las Ventas. Concretamente nos solaparemos con este otro recorrido a la altura de La Casa de Los Pájaros y el Molino de Bustos. Llegaremos así a Lezuza entrando por el barrio de San Vicente. Podemos ver detalles de este tramo final en la descripción de la Ruta de Las Ventas.